La calidad de vida de las personas mayores de 65 años en Arrasate alcanza una valoración positiva
13/06/2019

Hurkoa, en colaboración con el Ayuntamiento de Arrasate y la Fundación Adinberri, ha realizado un estudio sobre la fragilidad y vulnerabilidad entre las personas mayores de 65 años que viven solas o en pareja. El objetivo es conocer su situación real y sus necesidades sociales, y así poder contribuir a mejorar su calidad de vida. 

Los resultados de este estudio, elaborado con el apoyo de la consultora Ikei, se han presentado hoy en una rueda de prensa en la que han participado Amaia Azpiazu, Concejala de Servicios Sociales, Jose Ignacio del Pozo director-gerente de Hurkoa, Bakarne Etxeberria, coordinadora del programa de fragilidad de Hurkoa, la directora gerente de la Fundación Adinberri, Rakel San Sebastian, y la responsable de proyectos de Ikei, Laura Gallo.

El objetivo de este estudio ha sido conocer la situación del colectivo de personas mayores de 65 años en cuanto su salud y limitaciones para las actividades de la vida diaria, sus relaciones sociales y participación social y comunitaria, bienestar emocional, situación de la vivienda, realidad económica y conocimiento de los recursos sociales existentes. Los resultados obtenidos se extraen de una encuesta realizada a más de 200 personas mayores de 64 años, de las que 152 viven solas y 66 acompañadas. 

En Arrasate, según los datos de Udalmap, el 24,2% de la población es mayor de 65 años.  El 12% tiene 75 años o más, cifra que se sitúa por encima de la media de Gipuzkoa, que es de un 10,6%.

En cuanto a la salud, la valoración general de la salud es de un 6,8 sobre 10. Entre las personas que viven solas el 19,5%, en ocasiones se ha caído y ha tenido dificultades para levantarse. El 15,4% tiene con frecuencia problemas de salud que le impiden valerse por sí mismo, y un 10,6% asegura que sus problemas de salud le impiden salir a la calle.

El 70% de los encuestados asegura que su capacidad para realizar las actividades y labores de la vida diaria es buena o muy buena, pero hay un 9% que definen su capacidad como mala o muy mala. Entre las personas que están solas hay un 31% que señala tener cierta dificultad para realizar las gestiones económicas o legales y un 30 % para realizar las tareas domésticas. 

Los datos que arroja la encuesta sobre la situación relacional de las personas mayores de 65 años son positivos, ya que más del 84% tiene relación con la familia próxima diariamente. El 95% dispone de apoyo familiar suficiente, pero hay un 5% que no dispone de esta ayuda. Además, un 3,3% de personas afirman no tener a nadie a quien acudir si precisan ayuda.

En lo relativo al bienestar emocional, casi 15% de las personas, a menudo, sienten soledad y tristeza.

En aspectos relacionados con la situación económica y la vivienda, un 10% de las personas que viven solas reconoce tener alguna dificultad para afrontar los gastos generales, y un 35% valora negativamente la accesibilidad al portal de su edificio, con escaleras, sin rampa.

Otro de los datos que refleja la encuesta es que casi 90% de las personas conoce los servicios sociales municipales de Arrasate. 

Analizando todos los resultados obtenidos, la valoración media de la calidad de vida de la personas mayores de Arrasate es de 7 sobre 10. Existe, sin embargo, un contexto de fragilidad, junto a situaciones de soledad y aislamiento que, a pesar de afectar a un porcentaje reducido de la población del municipio, requieren un abordaje integral para dar la respuesta más cercana a las necesidades de estas personas.

Este estudio se ha realizado en los tres municipios de Gipuzkoa: Arrasate, Pasaia y Azkoitia, con la participación de 637 personas, a través de encuestas personales y telefónicas. Se trata de uno de los primeros proyectos financiados en el marco de la estrategia  Adinberri, impulsada por la Diputación Foral de Gipuzkoa para extender un modelo de envejecimiento saludable y de atención integral a las personas mayores. 

El objetivo, más allá de conocer la realidad de las personas mayores de 65 años en el territorio de Gipuzkoa y los casos de fragilidad existentes, pretende desarrollar una herramienta que permita identificar y valorar las personas que se encuentran en situación de fragilidad, y establecer un modelo de atención a estas situaciones.