Participantes en la rueda de prensa
28/01/2020

Gipuzkoa se enfrenta a una situación de envejecimiento progresivo de su población: el 22% tiene 65 años o más y el el 11% supera los 75 años. En Azkoitia esas cifras son algo más bajas, ya que el 19,1% de la población que tiene 65 años o más, mientras que quienes superan los 75 años representan el 9,8% de las personas que residen en el municipio. Estas cifras se desprenden del estudio sobre la fragilidad y la vulnerabilidad de las personas mayores realizado por Hurkoa en colaboración con el Ayuntamiento y la Fundación Adinberri para conocer su situación real y sus necesidades sociales, y así poder contribuir a mejorar su calidad de vida. 

Los resultados de este estudio, elaborado con el apoyo de la consultora Ikei, se han presentado hoy en una rueda de prensa en la que han participado Janire Igoa, concejala de Bienestar Social de Azkoitia, Bakarne Etxeberria, coordinadora del programa de fragilidad de Hurkoa y la directora gerente de la Fundación Adinberri, Rakel San Sebastian.

El objetivo de este estudio ha sido conocer la situación del colectivo de personas mayores de 65 años en cuanto su salud y limitaciones para las actividades de la vida diaria, sus relaciones sociales y participación social y comunitaria, bienestar emocional, situación de la vivienda, realidad económica y conocimiento de los recursos sociales existentes. Los resultados obtenidos se extraen de una encuesta realizada a más de 211 personas mayores de 65 años, de las que 122 viven solas y 89 acompañadas. 

En Azkoitia, según datos extraídos del padrón municipal y del Eustat, hay más de 2.200 personas que superan los 65 años de edad. Este colectivo presenta una tasa de dependencia del 20,59%, superior a la del conjunto de Gipuzkoa  que se sitúa en un 14,42%. 

El estudio desarrollado por Hurkoa en colaboración con el Ayuntamiento y la Fundación Adinberri revela que la población mayor del municipio goza de buena salud. En una escala de 0 a 10, se registra una puntuación media de 7,3 puntos entre las personas que viven solas y de 7 puntos entre las que viven acompañadas. Un 20% de las personas mayores solas y un 13,5% de las que viven acompañadas de Azkoitia han estado hospitalizadas en el último año. El 9% indica que en el último año han sufrido alguna caída y han tenido dificultades para levantarse. El 9% de las personas que viven solas y el 10% de las que viven acompañadas señalan que su salud le impide salir a la calle. Un 2,5% de las personas entrevistadas que viven solas califican su estado de salud como malo o muy malo, frente a un . 9% de las que viven acompañadas.

El 82% de las personas encuestadas asegura que su capacidad para realizar las actividades y labores habituales de la vida diaria es buena o muy buena. Sólo un 0,8% de las personas que viven solas percibe que su capacidad es mala o muy mala. Entre las personas que están solas, cerca de un 10% señala tener cierta dificultad para realizar las gestiones económicas o legales y un 36 % para realizar las tareas domésticas. 

En cuanto a la situación relacional de las personas mayores de 65 años, el estudio revela que algo más de 9 de cada 10 personas tiene relación con la familia próxima. En concreto, el 84% declara que tiene una relación a diario con hijos/as, hermanos/as o nietos/as. Un 7% de las personas que viven solas indica que no tiene relación o que no tiene familia próxima. 

Del estudio se desprende también que el 89% de las personas mayores que viven solas salen de casa todos los días. Hacer recados, compras, ir al banco o la farmacia son actividades que se realizan todos los días o varias veces a la semana. Prácticamente la totalidad de las personas que viven solas sale a pasear todos los días, frente al 84% de las que viven en pareja. 

Una de cada dos personas mayores de 65 años que viven solas siente la soledad (55,8%). Más concretamente, un 20% declara que en el último año ha percibido la soledad a menudo, y un 36% en alguna ocasión. La percepción de soledad es muchísimo menor entre las personas que viven acompañadas. La sensación de tristeza es parecida en cuanto a números se refiere a la sensación de soledad. Un 20% de las personas que viven solas indican que suelen estar tristes a menudo y un 35% en alguna ocasión. 

En una escala de 0 a 10, de muy mala a muy buena calidad de vida, las personas mayores de 65 años de Azkoitia exteriorizan que su calidad de vida es de 7,52 puntos cuando viven solas y de 7,41 puntos cuando residen acompañadas. 

El nivel de conocimiento que tiene la población mayor entrevistada de los Servicios Sociales de Azkoitia es relativamente amplio. El 77% de las personas mayores que viven solas y el 66% de las que viven acompañadas declara que conoce los Servicios Sociales Municipales. Sin embargo el desconocimiento alcanza la cifra del 22% en las personas que viven solas, y el 31% entre las que viven acompañadas. 

Una de cada tres de las personas que viven solas, estaría muy o bastante interesado en recibir apoyos para realizar las tareas básicas, como son las tareas personales y domésticas. 

Más de la mitad de las personas mayores entrevistadas confirma que la accesibilidad del edificio en el que viven no es adecuada.

El 20% de las personas solas y el 8,2% de las que actualmente viven acompañadas así lo confirman que en el último año han tenido dificultades para hacer frente a los gastos generales.

Nuevos retos

Tras el estudio realizado para conocer la realidad de las personas en situación de fragilidad en Gipuzkoa, Hurkoa, con el apoyo de Adinberri, pondrá en marcha este año el proyecto Hauskor para dar respuesta a algunas de las necesidades detectadas en el diagnóstico. Para ello, Hurkoa plantea implantar su modelo de atención a la fragilidad con carácter piloto en varios municipios del territorio.

El objetivo general del programa de fragilidad de Hurkoa es detectar e intervenir sobre aquellas situaciones de riesgo de dependencia y aislamiento, apoyando a las personas mayores que se encuentren en contextos de fragilidad, mediante la aproximación a los recursos sociales y comunitarios. En este sentido, el proyecto fomenta la creación de una red de agentes de colaboración, en la medida en que se pretende trabajar en estrecho contacto con los servicios sociales municipales y otros actores del entorno comunitario como farmacias, comercios, asociaciones, etc.