29/05/2014

La asistente social de Hurkoa, Mirari Korta, participa en el programa ‘Tertulia’ de Goiena Telebista para hablar sobre la situación de “la cuarta edad”.

Mirari Korta, asistente social de Hurkoa en Arrasate, participó recientemente en el programa ‘Tertulia’ de Goiena Telebista para hablar sobre la problemática que padecen las personas mayores y las soluciones que existen para apoyarles y hacer que gocen de una buena calidad de vida. Entre los temas que se trataron, Mirari subrayó que por suerte en Gipuzkoa, al contrario que en otros territorios, no ha habido tantos recortes en este ámbito, y que a pesar de la crisis existen bastantes alternativas para ofrecer ayuda a lo que ella denominó como “la cuarta edad, ya que cada vez la esperanza de vida es mucho mayor”.

En este sentido, y hablando sobre las directrices de la nueva Ley de Dependencia, explicó que en el momento en que se produjeran recortes en las ayudas “el servicio a las personas mayores dependientes se vería afectado, y más teniendo en cuenta que la población de esta edad se está incrementando año tras año”. Y por lo tanto, “también empeoraría su situación personal”, muy ligada a unos servicios de apoyo adecuados. “No se podrá llegar a todo el mundo”, indicó.

Sin embargo, Mirari apuntó que estos servicios son vitales para dotar de calidad a la sociedad. “Hay que tener respeto, cuidado y valores hacia las personas mayores, porque es la manera en la que nos enriquecemos como sociedad. Nosotros llegaremos a esa edad y querremos que nos cuiden igual”.

En este punto Mirari explicó cómo contribuye Hurkoa a que esto sea así, y qué servicios pone a disposición de todas las personas mayores dependientes y familiares que lo solicitan. Por ejemplo, la tutela de las personas que no tienen capacidad física o mental de decisión, ya sea porque no tienen familia, o sí la tienen pero no están capacitadas o con ánimos para responsabilizarse de su tutela, o el entorno familiar no es el más adecuado... “En definitiva, lo que Hurkoa intenta hacer es que ninguna persona se sienta sola o desamparada, que tengan capacidad de iniciativa, que se relacionan con otras personas y que su calidad de vida sea la mejor posible”, destacó.

También habló de por qué la cifra de mujeres tuteladas suele ser mayor que la de hombres. “En primer lugar, porque viven más que los hombres, se quedan viudas y solas. Pero también porque normalmente se manejan mejor que los hombres en las tareas de la casa, y pueden vivir más tiempo de manera autosuficiente o con apoyos esporádicos en sus propios domicilios, mientras que los hombres suelen acudir antes a asilos o centros residenciales”. Si bien también hay casos en los que las personas no quieren vivir solas y prefieren hacerlo en pisos tutelados o en mancomunidades, pero para ello deben ser autónomos, estar mentalmente bien y tener iniciativa en ese aspecto.

La importancia de la familia

El ámbito familiar tuvo un papel destacado en el debate. Mirari recordó que es un factor muy importante, y que hay que prestarle mucha atención. “Hay que colaborar mucho con las familias y ayudarlas. Una persona con demencia puede requerir de muchísimos años de cuidados, y los familiares tienen que estar capacitados y anímicamente bien para cuidarla en todo ese tiempo. Por eso hacemos grupos de apoyo específicos para que se sientan respaldados y concienciados mentalmente”, explicó.

En este sentido, matizó que es importante diferenciar las figuras del familiar y del cuidador profesional. “El primero más centrado en dar cariño y el segundo en cuidar y atender, si bien en caso de que se produzcan recortes presupuestarios será el familiar el que deba asumir todas las funciones”, advirtió.

Mirari también incidió en la necesidad de que las personas se den cuenta de que “aunque piensen que pueden con todo, no pasa nada por pedir ayuda o información, asumir que no llegan a todo y pedir apoyo. Eso no significa que abandonen al familiar, sino que es la mejor opción. Al principio lo pasan mal, pero se dan cuenta de que es lo mejor para ellos y al final lo pasan menos mal que de la otra manera”, aseguró. “Su familiar estará bien atendido, estimulado y ganará en calidad de vida, junto a profesionales cada vez más preparados en actitud y capacitación técnica”.

“Al final”, concluyó Mirari, “contratar a alguien es muy positivo, ya no sólo para la persona que se cuida, sino para el resto de familiares, que pueden vivir bajo menos presión. Hasta se arrepienten de no haberlo hecho antes y de no haber tenido hasta ese momento una cura mental y física que les hubiese llevado a dar a su familiar un trato mejor”.